Estoy
buscando una palabra
en el umbral de tu misterio
(Silvio Rodríguez)
Nunca he sabido cómo es que en los momentos precisos de mi
vida en los que necesito dar la respuesta correcta, habla el lado
más idiota de mí y todo lo descompone. Es automático.
Por eso la semana pasada al llegar a los Estados Unidos de América,
ahí exactamente frente al güero fosforescente de migración
que me preguntó -con el carisma que los identifica- "¿a
qué viene a los Estados Unidos?" yo no dudé en
responderle una frase hecha, creo que de Buñuel, que brincó:
"I´m looking for a word".
Inmediatamente el fosforescente llamó a uno más grande
que él (y poco más oscuro), y le dijo "Dice que
está buscando trabajo"
¡Sopas! Miles de personas
arriesgan su vida cruzando el Río Bravo y esta imbécil
- y cínica- llega a pedir empleo directamente a Migración.
¡Vaya! "No, no, míster, dije "Word"
y no "Work". Entonces el asunto se puso más grave
en sus rostros que me observaban sin misericordia alguna. Así
que con mi 20% de inglés tuve que explicarles ese drama que
nace por dentro al perder una palabra. Cuando terminé mi monólogo,
estaban más que conmovidos (obviamente no por la historia,
sino por mi fatal inglés mezclado con la emoción de
andar las calles de New Orleans). Dialogaron entre ellos, y cuando
yo pensé que me regresarían a México en el primer
vuelo, recibí un sello con el que me otorgaban seis meses para
encontrar esa palabra.
Buscando la palabra, visité una librería en la que me
llamó la atención una antología de "poetas
americanos". Mas, al revisar el índice, me di cuenta de
que todos los escritores eran norteamericanos. Y sí, lo más
seguro es que sea ignorancia de mi parte, pero siempre me he preguntado
por qué los estadounidenses llaman a su país "América",
cuando en realidad -como nosotros- pertenecen a sólo un punto
del continente, recuerdo mientras veo junto a mí un encendedor
con la bandera de Estados Unidos cuya calcomanía reza "God
bless América", en lo cual estoy completamente de acuerdo.
Caminé algunas calles del centro de New Orleáns y quedé
maravillada ante esa preciosidad de miles de colores que canta día
y noche. Ella es música constante, en acordes y en plantas
felices que enloquecen los balcones. Y pensé que quizás
"Música" era la palabra que estaba buscando. Entré
a bares, y escuché grupos buenísimos y cantantes magníficos.
Pero "Noche" no era la palabra, aunque fui feliz. Luego,
me detuve por un rato en los periódicos, para ver el escándalo
de las torturas en Irak. No, tampoco "Horror" era la palabra.
Seguí mi ruta por un lindo muelle (me gustó porque no
espera nada), atrapando letras juntitas que flotaban en el viento:
"Siempre", "Distancia", "Alas", "Insumergible",
"Tiempo", "Nunca". Fue inútil la búsqueda.
Así que no tuve que esperar seis meses y regresé a los
tres días, con muy mal clima, y con unas turbulencias que parecían
fatales al vuelo. "Ángeles", "Muerte",
"Amé", "Fui"
"Ellos"
Y apenas había pasado una hora de vuelo. De pronto, miré
por la ventanilla y vi que volábamos a poca altura, y que era
posible contemplar el paisaje de abajo con total claridad. Empecé
a imaginar que esas divisiones de tierra eran como partes del corazón,
unas más verdes que otras, ora infartadas ora enamoradas
Y olvidé el miedo y la palabra. Después estuve pensando
que la vida ha de ser algo similar: si en pleno vuelo y altura nos
aterramos lo más seguro es que perdamos de vista los más
hermosos paisajes del corazón (algunos nunca llegamos a conocerlos
por el miedo a caer. Por mi culpa, por mi culpa y por mi gran culpa).
Ahora recuerdo aquella
vieja frase de Hemingway que no recuerdo pero que decía algo
así como que aunque cambies de lugar sigues contigo. O la del
gran Marcel Proust que sugería "Para el descubrimiento
no hace falta nuevos paisajes; sino nuevos ojos". Quizás.
Y sin embargo
Otra vez en México: converso con el amigo Daniel la posibilidad
de que si el amor fuera un juego de mesa sin lugar a dudas sería
un partido de damas chinas (el que llena de su color el espacio del
otro, gana), Alfonso confirma la idea de que en una pareja cuando
se va quien más da amor y se lleva sus canicas para jugar con
otra persona, el que más sufre es quien menos daba, que se
queda sin canicas y con un gran espacio vacío. Amalia esta
semana viaja lejos - retrocediendo como reina- buscando la mirada
que dejó hace unos meses mientras la cantante Lupita Dalessio
anuncia su retiro del escenario por considerar que "es tiempo
de encontrar el amor" (o sea, el uruguayo, el chileno, el argentino,
el alemán, y los dos mexicanos, no cumplieron las reglas del
juego
pero la vida es corta, y la nave va
)
Y yo que sólo necesito
una palabra que me está faltando en pleno mayo
¿Será
"Tú"? Tal vez. ¿Y si es "Olvido"?
Creo que es "Mañana". Puede ser
"¿Contigo?"
No sé.

Foto de: Michele
Moreno