Y la nave…¿va? - Aquel barquito de papel.

Una tarde, después de varios días de ausencia, llegué al diplomado para Promotores y Gestores de Cultura y la querida coordinadora, Rocío Garza-Leonard, preguntó: "¿Qué objeto trajiste? Porque hoy es el último día" Entonces recordé que nos había dejado la tarea de llevar un objeto que nos identificara, para el montaje de una exposición. Algo que nos describiera a cada quien. Pensé decirle que lo olvidé, pero la amenaza de puntos menos era contundente y peligrosa. Así que mientras se desarrollaba la sesión, con una hoja de papel hice un barco, y luego saqué de mi bolsa varias cosas que forman parte de mis días (y de mi ocio) y las fui depositando y pegando en mi nave: colillas de cigarro, una tuerca que encontré en la calle, recibos de nómina, y muchas otras cosas. Al hacerlo sufrí accidentes, como que la nave tuvo un conato de incendio. Me emocioné en la construcción y hasta le derramé un poco de café y todo de pronto era como esencia y rito. Más tarde montaría mi obra sobre una superficie de tierra y piedras. Resultó una pieza muy querida. Al finalizar la exhibición, acudí a la orilla de la laguna y boté mi nave a ver qué pasaba. Uno de los experimentos más emotivos para mí. Lo que vi, prefiero no describirlo. Pero pongo ahora aquí la cédula original, y una foto, como un recuerdo, como una oración al Señor de los Deseos.
Sea pues.

 

Y la nave… ¿va?

Como un homenaje a Fellini y a Fitzcarraldo, nace esta idea de "Y la nave…¿va?", barco de papel cargado de vicios aromáticos, números de afiliaciones para poder coexistir, una piedrecilla que será arrojada al Señor de los Deseos apenas se vislumbre la mar, una pastilla a la mano para cualquier dolor… Signos que recuerdan que hay una casa, donde hay personas que necesitan. Seres queridos que ayudan a no abandonar la ruta. "Telcel" es símbolo de los amigos, porque entre tanta ausencia ya sólo por teléfono móvil. El corazón del barco tiene dos lados; en uno se observa un impulso rojo y feliz, es el que todavía; del otro lado, huellas de drama, rastros de un sub-incendio. El mástil es una pluma que denota la necesidad de escribir… Y sin embargo, no sólo está rota sino que ha perdido la fuente de tinta. El faro iluminador de oscuridades sólo está en una tarjeta de presentación de alguien que carece de título y cuya dirección sólo es electrónica y el teléfono simplemente celular, para estar y no estar en ningún lado… ¿Y la tuerca? Ésta sólo se carga por años, se sabe va en algún sitio, apretando algo que está flojo, pero, no se sabe dónde ni cómo ni cuándo, mas, es por lo que se sigue navegando…
Y es que es difícil navegar en tierra… Sin embargo, como dijo un poeta, queda un horizonte: ¿Qué formas fantasmas habitarán el mar bajo esta presión de fuego? Eso se sabrá al llegar al mar propio, sí, pero, "Y la nave… ¿va?"




Y la nave va
Foto de: Michele Moreno



¿Quién es Michele Moreno y quién es La Correísta?
Textos Voladores No Identificados - De Michele Moreno
Preguntas y teorías sobre cosas importantísimas de la vida - De La Correísta

Ligas, links, o quizá sólo mares de olas que llegan, y quedan.

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